En el mundo hay 253 millones de personas con algún tipo de discapacidad visual, y por ello, esta semana en Ludiland utilizamos el Braille y formamos a los peques para una ciudadanía global.

De seguro habrás escuchado a los expertos en educación conversando sobre la importancia de educar a las nuevas generaciones en el multilingüismo. El inglés es aceptado prácticamente en todo el mundo como un idioma que facilita las comunicaciones y los negocios entre diversas culturas, pero por supuesto, no es el único idioma extranjero que tus peques deberían de aprender.

¿Y si te dijéramos que este asunto no termina con recibir clases de francés o de chino mandarín? En el futuro habrá muchas oportunidades de desarrollo profesional para quienes se preparen adecuadamente en el uso de símbolos, lenguajes y tecnologías que faciliten la inclusión de las personas con algún tipo de discapacidad.

El Braille facilita el aprendizaje y acceso a la información.

Cada 4 de enero se celebra el Día Internacional del Braille, y en Ludiland aprovechamos la ocasión para motivar a los peques al aprendizaje de este código, que facilita el acceso a la información a 253 millones de personas en todo el mundo que son ciegas o poseen algún tipo de discapacidad visual.

Esta cifra se compara con la cantidad de personas que hablan Ruso (258 millones), Árabe (247 millones) o Portugués (234 millones). De allí que traducir textos y materiales educativos a Braille resulte de suma importancia para alcanzar un desarrollo sostenible e inclusivo en nuestros países.

El 1º de enero de 2019, la Unión Europea puso en rigor el tratado de Marrakech, que busca facilitar la lectura a las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso.

Para los peques es fácil y divertido aprender las letras en Braille.

Las personas que ven pueden aprender el sistema braille sin gran esfuerzo, pero leyéndolo visualmente. Se necesitan docentes capacitados en el tema que faciliten el aprendizaje a los pequeños con discapacidad visual, y se necesitan personas que puedan encontrar nueva y mejores maneras de utilizar la tecnología para la impresión de textos en braille a un menor coste.

Aprender Braille es una actividad que fomenta el desarrollo de la motora fina, y de la Inteligencia lógico-matemática. Por otro lado, realizar ejercicios utilizando este código de puntos para formar letras, palabras y cifras ayuda a los niños y niñas a desarrollar empatía con las personas no videntes.

Recordemos que la empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de otros, valorando sus pensamientos, sentimientos y aportes. Esta es la ruta a seguir para lograr sociedades maduras en su democracia, respetuosas de la diversidad cultural y de la pluralidad.

Muy atrás quedaron esas épocas donde la ceguera se asociaba con la mendicidad, enhorabuena los no videntes han logrado organizarse para velar por su inclusión laboral y participación ciudadana.

Louis Braille (1809-1852)

Este camino lo han construido muchos hombres y mujeres valientes; uno de ellos fue precisamente el francés Louis Braille (1809-1852), inventor del método en cuestión. Su ceguera fue producto de un accidente en el taller de zapatería de su padre cuando tenía solo tres años. Sin embargo, el joven Braille logró destacar en sus estudios y desarrolló al máximo sus habilidades musicales.

En 1825 Braille publicó su sistema de seis puntos, que se adapta perfectamente a la yema de los dedos, facilitando que la persona no vidente pueda aprenderlo en su totalidad. Consta de 63 caracteres que al ser impresos en relieve permiten la lectura por medio del tacto, y que además están adaptados a la notación musical.